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Música y paisaje sonoro

Jueves 10 de Mayo de 2012, 10:31 | Categoría: Nuestros artículos

Giovani Mendoza*

Allá lejos susurra el canto de la chicharra

Lya Ayala

El síndrome de la hoja en blanco es uno de los más recurrentes entre los escritores, no importa cuán experimentados sean. Es una especie de virus súbito que ataca justo cuando menos lo esperas. Y sobre todo cuando menos lo necesitas.

Por suerte, el antídoto a este mal puede presentarse también de manera casi providencial. Algunos lo llaman inspiración ¿Por qué no?

El carácter alienante de las ciudades contemporáneas es un lugar tan común, tan cliché de lectura dominical, que no voy a gastarme en argumentos. Pero es tal la capacidad que tiene esta dinámica moderna de sumirnos en nuestro propio mundo, en nuestra propia burbuja –con letrero de “no pase propiedad privada” y todo- que vamos perdiendo la sensibilidad para apreciar los regalos que están ahí mismo para quien los quiere o los aprende a atesorar.
Es difícil imaginarse a cualquiera de nosotros haciendo algún hallazgo estético, poético o como se le quiera llamar, cuando vamos recogiendo el día, con las naves enfiladas de vuelta a casa. Y si para hacer más explícita la puesta en escena de esa cotidianidad, agregamos las seis de la tarde en la Cota mil, con su tráfico caótico, sus motorizados y, últimamente, la lluvia incesante, furiosa, cualquiera pensaría que no es sólo difícil sino imposible. Pongamos un poco más de ingredientes a esta especie de pócima y digamos que, quizá por morbosa costumbre (otra vez la alienación), la radio sólo sirve para recordarnos, entre algunos entremeses musicales que devoramos con gula, que allende nuestro caos hay asuntos mucho más trascendentales que estar atascados en el tráfico. Muerte, desatención, odio, luchas intestinas por mantener el poder unos, por empoderarse, otros. Y es una lista que salta de mis dedos al teclado sin orden aparente, tan liosa como nuestra realidad.

Pero afortunadamente, yo andaba en busca de un tema para escribir y afuera algo clamaba un poco de atención.

***

Parte de mi niñez en el pueblo donde crecí, la pasé en casa de mi abuela materna. Uno de mis momentos preferidos del año, era justamente el que transitaba abril y mayo. Entonces la lluvia cumplía a cabalidad con el calendario y venía a servir de caldo de cultivo para uno de los eventos más notorios que tiene esa época: el nacimiento de las chicharras. Nunca supe a ciencia cierta si ellas anunciaban su llegada, la de la lluvia, o si esta era la partera de ellas, las chicharras. Mi abuela, una mujer humilde de herencia campesina, conservaba ciertas maneras del campo: levantarse temprano a la faena, cortar leña, cosechar cualquier fruto de estación, como los mangos de hilacha, que después me emboscaban en forma de jalea, celada ante la cual yo fingía sorpresa religiosamente. Su casa estaba sitiada por árboles frutales de toda clase, y matas que ella regaba diariamente desde muy temprano, con la devoción del Principito por su amada rosa. Era el lugar perfecto para disfrutar el canto de las chicharras, uno de los sonidos de la naturaleza que siempre me fascinaron. Con su arranque en forma de tartamudeo, indeciso, impreciso pero que luego llegaba a estabilizarse en largos sonidos, como notas sostenidas por virtuosas sopranos, se me antojaban como una especie de duendecillos del bosque. Horas largas pasé sólo escuchándolas. Amén de tenerlas en las manos, y más horas observándolas. Mi abuela las atrapaba para mí.

***

Freno, embrague, velocidad, acelerador, freno… Repita eso seis mil veces en dos horas y estará Ud. en casa.

En algún momento, por atender algo que decía mi hija, bajo el volumen a la radio y me distraigo escasos segundos de mi mecánico proceder. A la vuelta, un pequeño instante fue coronado por el silencio y del silencio fue la epifanía: con un sonido sordo, producto de los vidrios arriba, las chicharras cantaban afuera ¿Será posible que no me haya percatado de eso en días pasados? Tal fue el embeleso ante el descubrimiento que por un segundo bajé la guardia, rasgué el manual de supervivencia caraqueño que a diario nos inoculan y que reza: “si quiere mantenerse con vida, vidrios arriba por favor gracias”. Bajar las ventanillas hizo que el sonido perdiera su lejanía. Estaba allí, allí mismo, al pié de la Ávila. Sí, la Ávila, así femenina, coqueta y misteriosa por lo tanto seductora. Como le gusta a Rubén Monasterios cuando dice:

Ávila es un suave nombre de  mujer

y la feminidad se expresa en su ser;

porque es cosa femenil ser caprichosa,

transfigurable, coqueta y veleidosa

Como me gusta a mí.

En una indiferencia total con lo que nos acontecía a los autómatas, las chicharras hacían lo suyo. Un montón de imágenes se me vienen a la mente: arrullo a la imponente montaña, concierto de chirridos, coral de voces sobreagudas. Al igual que Anton Ego, esos sonidos me conectaron a la velocidad del rayo con mi infancia, con aquella casa vieja y boscosa, la casa de mi abuela. El paisaje sonoro de mi niñez emergía entre ese amasijo de hierro y plástico caliente, de ruidos de motos que pasan amenazantes, y corneteos inútiles que no aceleran la llegada a nuestro destino. A ellas, las chicharras, no parecía incomodarles nuestra presencia con todo y sus ruidos. Sólo estaban allí. Siempre han estado, cantando siempre para quien quiera oírlas.

Qué hubiesen hecho John Cage o Pierre Shaeffer con tanto sonido natural. Después de todo, Cage por ejemplo, era un apasionado del sonido y su Némesis, el silencio. Más que la música, amaba el sonido. Más que la estructura, amaba la discursividad en el tiempo.  Esa aleatoriedad con la que se mezclaban los sonidos humanos con los escondidos bajo la falda boscosa de la señora Ávila, hubiese colmado las fantasías del compositor y filósofo norteamericano.

Considerar qué es o no es música a estas alturas, sería algo tan infecundo como discutir qué es o no cultura. A veces nos perdemos de momentos que pueden gratificarnos de una manera tan especial, por la simple falta de sensibilidad o por apegarnos a dogmas preconcebidos. La posibilidad de encontrar belleza y de disfrutarla en el entorno de hierro y concreto (léase la arquitectura) de una ciudad como Caracas, ya ha provocado el derramamiento de tinta de muchos escritores, sociólogos, arquitectos, historiadores, etc. El mismo Rubén Monasterios ha dedicado su vida entera a ello, es decir, a la contemplación de ese caos que es Santiago de León, y hacer de eso un goce estético.

Muchas veces no valoramos espectáculos como el que describí, sonoro, proveniente de la naturaleza misma ¿Con cuánta frecuencia pensamos en lo verde que es Caracas, pese al espacio suplantado por el concreto? ¿Qué sonidos se producen de esa conjunción con la naturaleza? Pero no soy el único fascinado, afortunadamente. Hace unos años, el compositor venezolano Paul Desenne escribió una de sus más hermosas partituras: Haydn tuyero, Chicharras, Galeones; obra comisionada para celebrar las “Bodas de Perla” de los esposos Cisneros. El segundo movimiento lleva el nombre del insecto rechinador, no en vano. Concebida para flauta, corno inglés y cello, Desenne logra recrear ese canto de amor mezclándolo de manera magistral con las notas del cuatro venezolano (“cambur pintón”). De colchón, en la grabación se escucha a lo lejos, como el susurro que evoca Lya Ayala, el canto de decenas de ellas.


(Chicharras a partir de 4’15”)

Algunos paisajes se caracterizan por una saturación sónica de tal magnitud, que dificulta la diferenciación de los ejecutantes en esta orquesta de animales. Pero si nos sumergimos en este espacio acústico, escucharemos varios tipos de pájaros: algunos trinan “siriririri”, otros pían “tu tiiiii”, mientras las ranas producen un burbujeo abigarrado “ua ua uaua…

Así plasma Carlos Suárez una de sus experiencias en un trabajo que conjuga creación e investigación, al cual llamó precisamente “Paisajes sonoros de Venezuela” (http://www.escoitar.org/Paisajes-sonoros-de-Venezuela).  Al igual que mis propias palabras sobre la vivencia con las chicharras, el trabajo de Carlos está inmerso en una onda ahora muy en boga conocida como Soundscapes, Wild music, y otras tantas etiquetas que sirven para traducir modernamente lo que desde Pitágoras y más allá nos ha maravillado: la armonía de las esferas.

El compositor, arreglista, multi-instrumentista y visionario músico brasilero, Hermeto Pascoal, lleva años haciendo experimentos con el sonido, al punto que es difícil establecer cuándo es sonido, cuándo música, cuándo ruido y cuándo silencio. “Música universal”, “sonido del aura”, y otros motes, son los utilizados por Hermeto para tratar de traducir con palabras -inútilmente creo- algo que solamente logramos entender y aprehender al escuchar su música.  Pero sin duda, una vez más lo importante es la experiencia sonora, sea que provenga directamente del entorno natural, que la manipulemos, que nos entreguemos a ella o que la hagamos convivir con nosotros.

Recientemente, en una de sus “Aventuras Sonoras”, el reconocido flautista y ahora comunicador, Luis Julio Toro, dirigió a un ensamble de sapitos a los que descubrió por casualidad mientras bordeaba un río. La interacción entre la flauta del maestro caraqueño y aquellos fieles animalitos, es una de las formas de intervención de los paisajes sonoros que, dependiendo de donde uno se sitúe, de la sensibilidad de cada quién, ya lo considerará o no, música.

***

Inevitablemente, de vuelta a mi paranoia como quien despierta de un sueño, tuve que subir los vidrios de nuevo dejando al otro lado aquél concierto que siguió su temporalidad. No dejo de pensar desde entonces que cada espacio de la ciudad tiene su propio sonido, su propio paisaje sonoro. Y aún más, cada época del año tiene también el suyo. Sólo hay que abrir la ventana y dejar que nos visite de vez en cuando.

Según aprendí desde pequeño, las chicharras sólo viven un par de meses. Cuando las escuchamos cantar, también las escuchamos morir. Es difícil imaginar un final más poético para tan humilde ser.

*Musicólogo, compositor y flautista

@dofasolre

http://www.dofasolre.blogspot.com

 

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Leer ciudades, vivir ciudades.

Jueves 3 de Mayo de 2012, 14:46 | Categoría: Nuestros artículos

Yisbel Pérez Díaz*

 

La VIII Feria Internacional del Libro (Filven),  el Festival Internacional de Teatro de Caracas 2012,  el IV Festival de Lectura de Chacao, la  I Feria Internacional de la Música y la VII edición de Por el Medio de la Calle.  Estas son, a grandes rasgos, las actividades organizadas desde ámbitos públicos, privados y mixtos que la ciudad de Caracas ha vivido, está viviendo y va a vivir en el 2012. Conjugar el verbo Vivir en varios tiempos verbales es un excelente inicio ¿No les parece?

Desde el 9 de marzo la ciudad de Caracas y sus espacios públicos han servido de escenario a diversas actividades culturales pensadas para generar ejercicio de ciudadanía, de apropiación de espacios y de dinámicas colectivas. Es significativa la importancia que se está dando en las gestiones institucionales al aprovechamiento del entorno social y los beneficios redundantes en la calidad de vida de los ciudadanos, tomando en cuenta que las ciudades modernas coartan  en sí mismas las posibilidades de esparcimiento. Generar procesos de identificación y pertenencia de los habitantes con su entorno, amerita cada vez más esfuerzos.

La relevancia de estas prácticas sociales deriva en que las sociedades a través de sus instituciones culturales deben ofrecer las herramientas necesarias a sus habitantes para ejercer la ciudadanía de manera integral, con actitud constructiva y  formación crítica,  desarrollando  sentido de pertenencia y pertinencia, de apropiación de su realidad,  a la vez de incentivar la participación y la creatividad.

Las manifestaciones artísticas son, en esencia, generadoras de emociones, y eso somos: emociones. Vivir a través de las artes, en su justo plural, es tocar nuestra subjetividad y aprender de ella. Convertirla en una herramienta para la convivencia y el crecimiento en colectivo. La premisa: vivir la ciudad.

En esta oportunidad abordaré tres de las experiencias que menciono al inicio de este texto: VIII Feria Internacional del Libro (Filven), el Festival Internacional de Teatro de Caracas 2012 (FITC) y el IV Festival de Lectura de Chacao (Festilectura). El criterio, hablar de las vivencias ya sucedidas, a excepción del Festival de Lectura que vive su gerundio.

*

VIII Feria Internacional del Libro

El 9 de marzo estuvo todo dispuesto para iniciar la VIII Feria Internacional del Libro, la conocida Filven, denominada en esta edición Río de palabras.  Es una iniciativa patrocinada y organizada por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura y el Centro Nacional del Libro (Cenal). Esta vez con una disposición espacial beneficiosamente  distinta, dejó atrás sus ediciones en Parque del Este o el Parque Los Caobos, llevando todas sus letras a los espacios abiertos del Complejo Cultural Teatro Teresa Carreño, el Eje del Buen Vivir de la Uneartes  y las zonas aleñadas, al Museo de Bellas Artes y el Museo de Ciencias. Desde la Vicepresidencia, Elías Jaua comentaba en su inauguración: “nosotros hemos seguido haciendo esfuerzos importantes por construir un espacio donde quepamos todos de verdad (…) la unidad que necesita el pueblo venezolano y nuestra América, es la unidad que construyen los pueblos y que se construye solamente si esos pueblos pueden vivir con dignidad y con justicia”

En estos espacios se dieron cita los lectores no solo para comprar sus lecturas futuras sino para disfrutar de las actividades complementarias: charlas, conferencias, conciertos y recitales de poesía; todo en un ambiente honestamente organizado para el goce de los asistentes. La grata sorpresa del recorrido: disfrutar los espacios del Eje del Buen Vivir de la Uneartes, pasaje que une al C.C. Teatro Teresa Carreño con la Universidad de las Artes y a su vez con el área donde están los museos. Hermosa vegetación, música de ambiente, locales para comer, todo con una estética armónica, propicios para el compartir entre iguales.  Este espacio y todos los que cobijaban a la Filven se convirtieron en lugares de encuentro con familiares y amigos, quienes acudían con el entusiasmo de vivir un grato momento, en espacios pensados para eso, disfrutar. Una vez cumplido su tiempo en Caracas, la Filven se dispuso a recorrer el país, creando así más espacios de disfrute para los asistentes.

*

El Festival Internacional de teatro de Caracas (FITC)

Reaparece en la vida del caraqueño luego de algunos años sin celebrarse. Es patrocinada por la Gobernación del estado Miranda, las alcaldías de Baruta, Chacao y Sucre, y también por empresas privadas.  Imposible pasar por alto todas las expectativas que siempre han rodeado a este festival, dado sus cánones de calidad en el pasado y las posibilidades de goce de buen teatro nacional y extranjero, tanto en sala como en el formato de calle, ofrecido a los amantes de las tablas. Esta vez se impuso la calidad, la cantidad fue la necesaria. El teatro de calle lo trajeron los grupos de Francia, España y Venezuela, tomando como escenarios la Plaza Alfredo Sadel, la avenida Francisco de Miranda a la altura de la Plaza Miranda y la Plaza Brión de Chacaito. Todas las funciones con llenos totales. La dinámica: disfrutar la presentación de teatro y luego quedarse conversando con amigos en espacios que, a pesar de su carácter público, en la cotidianidad son solo de transito, no de reunión. Carmen Ramia, motor indiscutible de esta propuesta, comenta en una entrevista post festival “…Es desbordante como los caraqueños se volcaron a las calles, como estamos carentes porque pasen estas cosas. Tuvimos que hacer funciones extras de varios espectáculos, hay un agradecimiento enorme por haber recuperado algo que le pertenece a los venezolanos como es el festival…” Y con la recuperación del FITC vino la recuperación del goce teatral en  espacios públicos.

*

 

IV Festival de lectura de Chacao 2012 (Festilectura)

Lo que inició como una celebración del Día Internacional Libro lo vemos convertido en uno de los Festivales más emblemáticos de la ciudad, donde se dan cita, autores, lectores, editoriales, músicos nacionales e internacionales.  Festilectura tiene como hábitat natural la Plaza Francia de Altamira, y es organizado por la Alcaldía de Chacao y El Banco del Libro. Se inauguró el pasado viernes 27 de abril bajo el lema Leer la ciudades. En esta ocasión el alcalde del Municipio Chacao Emilio Graterón  comentó a los asistentes “La gente esta ávida de poder rescatar los espacios, con la seguridad, limpieza, un lugar donde pueda compartir” Estamos demostrando que existe una ciudad posible, que basta asumir el reto y rescatar los espacios”. Desde su apertura, Festilesctura se ha convertido en la zona donde convergen charlas, ponencias,  talleres, conciertos, recitales de poesía y presentaciones de libros. Se encuentran  viejos amigos, se hacen otros nuevos, se disfruta la plaza y la posibilidad de convivir entre iguales, apropiándose de espacios hechos para eso, para la sana convivencia, la vida en colectivo. Quedan cuatro días de fiesta literaria y musical.

Procesos perfectibles:

Todo  proceso que involucre creación y manifestaciones artísticas es perfectible. Sobretodo se amerita mucha organización, con equipos de trabajo multidisciplinarios,  patrocinantes y demás sectores involucrados, queda camino por recorrer y en él optimizar las experiencias, pero considero que lo esencial es que las iniciativas existen,  y las instituciones apalancan su gestión en este aspecto.

La cooperación y el trabajo en equipo es fundamental para llevar a feliz término estas vivencias, Instituciones públicas y privadas, comunidades, alcaldías, gobernaciones deben trabajar por lograr un objetivo único: elevar la calidad de vida de sus ciudadanos, haciéndolos más felices, creativos.

Algunas experiencias nos esperan, deseamos que arrojen los resultados de las ya vividas.

Vivir, bien vivir, esa es la premisa ciudadana.

Para conocer sobre las iniciativas 2012:

http://www.noticias24.com/gente/noticia/81200/grateron-en-la-inauguracion-del-iv-festival-lectura-chacao-la-ciudad-esta-avida-de-cultura-fotos/

http://www.noticiascaracas.com.ve/2012/04/09/fitc-2012-permitio-a-los-caraquenos-volcarse-a-las-calles-y-recuperar-sus-espacios/

http://www.codigovenezuela.com/2012/04/cultura-y-espectaculos/primera-feria-de-la-musica-sera-en-junio

http://www.platanoverde.com/platano_blog/?p=1946=5

http://www.venezueladeverdad.gob.ve/content/inaugurada-la-gran-fiesta-cultural-de-venezuela-la-filven-2012

*Editora Sacven Creativa

@entrediversos

http://entrediversos.wordpress.com

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“La ciudad se cuenta” en El Rincón del Librero

Jueves 26 de Abril de 2012, 14:36 | Categoría: Nuestros artículos

Rodnei Casares*

Caracas, esa Caracas, es un monumento al agite que apabulla al visitante

mientras a nosotros nos deja en el sitio.”

Leopoldo Tablante

¿Alguno de ustedes ha notado cómo hemos afeado la ciudad llenándola de carteles en contra del humo? Fui fumador durante muchos años y hoy celebro la Ley Antitabaco; celebro que podamos estar en los espacios públicos sin ser molestados por el humo del cigarrillo. ¿Pero saben qué no celebro? Mirar a todos lados y solo ver carteles horribles en contra del humo. ¡Qué feo que para hacer posible una Ley tengamos que empapelar la ciudad con avisos amenazantes! ¡Qué feo que te obliguen y que no te enseñen!

Un grupo de promotores de lectura hemos estado creando un proyecto para darle una cara más amable a la ciudad. Nos hemos propuesto llenar el país de afiches con frases de libros, Queremos que aparezcan en las paradas de autobuses, estaciones de metro, postes de luz y vitrinas. ¡Cualquier espacio disponible seria perfecto para promocionar el amor hacia el libro y la lectura! Nuestra literatura está llena de imágenes y referentes sobre la ciudad, lo que queremos es sacar lo mejor de cada libro y mostrárselo a la gente; que esa frase sea el punto de despegue; que cada habitante de la ciudad se sienta identificado; y sepa que en los libros esta escrito lo que como ciudadanos vivimos a diario.

La mayoría de la gente lee porque alguien le recomienda algún titulo en específico.  Para el que no es lector es muy difícil elegir qué leer, y además no tiene el hábito de visitar librerías. Esto lo sabes cada vez que se organiza una feria de libros y te encuentras con cientos de personas interesadas en que lo guíes por el buen camino. Así que imagínate que estás caminando por un centro comercial y te consigues un afiche con una ilustración o una foto de tu ciudad y además una frase como la de Fedosy Santaella en su libro Rocanegras: “El Ávila, magnánimo y sereno, despedía un aroma de inmensidad traslucida. A sus pies, Caracas comenzaba a respirar una magnífica fragancia de mundo que despertaba…” ¿Qué harías después de leer eso?

Como librero estoy comprometido con la formación de lectores. En este proyecto, en el cual trabajo junto a otros, estoy doblemente comprometido; estoy seguro de que si todos ponemos un granito de arena nuestra cantidad de lectores crecerá. Y a su vez seremos mejores personas. Invito a los lectores a que compartan con nosotros citas de sus autores venezolanos favoritos donde se mencione a la ciudad. Invito a las organizaciones a que colaboren con nosotros para poner en práctica nuestra idea.

Cortesía de Ana Julia Niño

Las recomendaciones de hoy serán de los libros en los cuales hemos estado trabajando buscando nuestras frases.

Rocanegras

Fedosy Santaella

Ediciones B (2007)

Groovy

Leopoldo Tablante

Mondadori (2007)

Los invencibles

Rodrigo Blanco Calderón

Mondadori (2007)

Las voces secretas. El nuevo cuento venezolano

Antonio López Ortega (Compilador)

Editorial Alfaguara (2006)

La carpa y otros cuentos

Federico Vegas

Editorial Alfaguara (2009)

El amor en tres platos

Héctor Torres

Editorial Equinoccio (2007)

Historias de la calle Lincoln

Carlos Noguera

Fondo Editorial Fundarte (2011)

Bonus Track

El libro de Esther

Juan Carlos Méndez Guédez

Editorial Lugar Común (2011)

Puedes leer la reseña del Bonustrack en el blog: http://librodeldia.wordpress.com/2012/04/12/el-libro-de-esther/

 

* Librero Librería Alejandría II @Lib_Alejandria

@rodcasares

http://librodeldia.wordpress.com

 

El espacio Sacven Creativa no se hace responsable por las opiniones emitidas por los escritores.

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Acarreando piedras luego de inventada la rueda

Jueves 19 de Abril de 2012, 10:57 | Categoría: Nuestros artículos

Héctor Torres*

El futuro no tiene umbral definido. A principios del pasado mes de diciembre acordé con Ulises Milla, editor de Puntocero, el envío de un manuscrito para su evaluación. Movido por la fuerza de la costumbre, le aseguré que en cuanto lo imprimiera se lo haría llegar a su oficina. “No —me atajó él—, mándamelo en digital. Así me lo llevo en el kindle para leerlo durante las vacaciones”.

El futuro está “siendo” y se manifiesta en pequeños gestos. Tan modestos que no notamos cómo se van colando en nuestra cotidianidad. En días pasados, conversando con Lennis sobre los temas que darían forma a este artículo, ella me comentó que “de eso se habla en el libro que estoy leyendo”, señalándome su celular, en el que buscó un  párrafo y me lo leyó.

Hacia noviembre del año pasado, mientras preparábamos la convocatoria a la sexta edición del Premio de Cuento Policlínica Metropolitana para Jóvenes Autores, Samir Kabbabe (el médico de la institución que ha sido su principal promotor) y yo concluimos que, a diferencia de años anteriores en los que se recibían las obras tanto en correo físico como en electrónico, este año se haría únicamente usando el electrónico.

Cada momento, cada época, tiene su sentido común. Sabemos que estamos pasando de una época a otra cuando descubrimos que ha variado el sentido común. Hasta la edición pasada, simplemente no nos habíamos planteado ese cambio. Sería arduo especular qué habría pasado si lo hubiésemos hecho. Lo cierto es que este año el cambio simplemente nos pareció razonable, adecuado, la dirección correcta.

Y no sólo se recibieron los cuentos por correo electrónico. Como en ninguna edición anterior, la convocatoria del certamen se sustentó mayoritariamente (con contadas y valiosas excepciones) en el aprovechamiento de las bondades de las redes sociales, las cuales facilitan enormemente la difusión, debido a que si a alguien le interesa la noticia de la convocatoria a un concurso literario y la “cuelga”, la misma va a ser de interés para buena parte de sus contactos, ya que son los temas de interés común, precisamente, lo que los acerca.

La respuesta a esta convocatoria nos demostró que fue una decisión en consonancia con el sentido común del momento, ya que contó con la participación más alta del certamen en los últimos cuatro años,  con más de 200 cuentos. Sólo restaba un detalle: informar al jurado (Victoria De Stefano, Luis Yslas y José Luis Palacios) que entregaríamos el material en formato digital. Debíamos estar preparados para que alguno se negara, apelando al argumento de “lo difícil que es leer en pantalla”. La respuesta de De Stefano se encargó de nuestros temores: “Mejor así. Aun tengo en casa varias cajas de manuscritos de un concurso anterior, que me parece un crimen botar”.

Convocatoria, recepción de material y lectura del jurado. Tres fases de un certamen literario que hasta hace unos años se llevaban a cabo obviando el uso de los formatos digitales. La experiencia de esta edición supone, al menos para los que organizamos este concurso, un antes y un después.

Como la invención de la rueda. Pero en este caso la rueda ya estaba inventada y seguíamos acarreando piedras por puro hábito, tradición o prejuicio. Lo más difícil, al parecer, no es cambiar las herramientas, sino los hábitos. Por eso, podemos “estar viviendo en el futuro” sin darnos por enterados.

*

Durante mucho tiempo la música fue privilegio de unos pocos. Igual sucedía con los costosos y laboriosos libros copiados a mano. El cultivo de la belleza, del buen gusto, de los sentimientos elevados, contribuyó a dar vida al concepto de “Nobleza”. Los nobles eran personas de valores elevados. Y lo eran porque tenían acceso a esas cosas que refinan el alma. Al masificar el consumo de expresiones artísticas, se masificó el refinamiento. Más personas podían tener un espíritu “noble”, si así lo decidían.

Pero a veces los tiempos llegan antes que la gente se entere. Resulta curioso que muchas personas invoquen el espíritu de Gutenberg para negarse al uso de los nuevos formatos en la difusión del libro cuando, en esencia, el invento de Gutenberg fue una maravillosa revolución que permitió difundir los libros (que ya existían), a un significativamente mayor número de personas, con una significativa reducción de los costos. ¿Dónde estaría, entonces, el “espíritu Gutenberg”? ¿En un culto acérrimo al objeto “libro” o en la revolucionaria visión de democratizar su divulgación?

*

Es el caso de los concursos literarios. Seguir exigiendo el uso del formato impreso en ellos contradice el sentido común. En su gran mayoría, los manuscritos participantes en los concursos literarios están destinados a ser versiones perfectibles de futuros textos literarios. En el caso del Premio de la PCM, de esos doscientos textos participantes, sólo unos diez seguirán en su avance hacia conformar un libro. Los otros cuentos serán revisados por sus autores y aquellas versiones dejarán de tener vigencia. El papel en el que están impresos será, en el mejor de los casos, material de reciclaje.

Y eso por hablar del aspecto ecológico del asunto. Si a eso le agregamos que lo participativo, lo masivo, lo democrático, son valores importantes en estos tiempos, tenemos que el formato digital encarna la posibilidad de reducir enormemente los costos para dar mayor posibilidad de participación.

Ilustremos lo anterior con un ejemplo: Si en la convocatoria a un concurso de novela de ámbito local se exige que el manuscrito tenga un mínimo de 200 cuartillas, y que se presente bajo el clásico formato de “original y tres copias”, estamos hablando de que el costo de participación en ese concurso incluye la impresión de 200 páginas (en torno a los quinientos bolívares) y el fotocopiado de otras 600 (al menos seiscientos bolívares adicionales). Si a esos costos le agregamos la encuadernación de los volúmenes y el envío por servicio postal, estamos hablando de un costo cercano a los mil quinientos bolívares (a la fecha, el sueldo mínimo en Venezuela) para poder participar. No participaría quien tenga una buena novela sino quien pueda desprenderse de esa considerable suma de dinero. Lo cual no es garantía de calidad.

Si la convocatoria a ese concurso fuese en formato digital, ese manuscrito tendría como único costo el tiempo invertido. Y si somos capaces de escribir una novela en pantalla, por qué no podríamos leer novelas en pantalla, máxime cuando decenas de dispositivos nos han venido acostumbrando a hacerlo.

*

Estamos en una época de cambios. No llegó lo digital a nuestras vidas por capricho. Llegó en su momento. Porque es la única manera de garantizar la masificación del conocimiento, dado el volumen de la población actual. Estamos en tiempos en que el hombre comienza a pensar en un nuevo pacto para asegurar la existencia en la tierra. Es un contrasentido que gente cuya sensibilidad le haga tener un alto sentido del respeto por la vida, siga con la indolencia de hacer un uso incorrecto del papel.

La invención de la rueda supuso un quiebre en la historia del hombre. Un antes y un después. Antes de la rueda, acarrear piedras era la única forma de trasladarlas. Después, seguir haciéndolo de esa forma resultaba un esfuerzo insensato.

¿Habiendo inventado la rueda, vamos a seguir acarreando piedras?

 

 

*Escritor

Cofundador y editor del portal Ficción Breve Venezolana

@hectorres

http://www.hectorres.net

 

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